EL RECURSO EDUCATIVO DE
LA MUSICOTERAPIA EN EDUCACIÓN ESPECIAL


© Conxa Trallero Flix


El texto que sigue es parte del artículo "EL RECURSO EDUCATIVO DE LA MUSICOTERAPIA EN EDUCACIÓN ESPECIAL", publicado por la Revista Pedagógica Maestros de Lima (Perú), nº 15-16, Vol. 6 (2000). Si te interesa todo el artículo, puedes pedírmelo por correo electrónico, más abajo.


TEXTO:

En la mayoría de las escuelas de Primaria encontramos alumnos con necesidades educativas especiales que reciben la atención de los maestros de Educación Especial. Estos mismos alumnos asisten también a clases de música a cargo de un especialista que, en la mayoría de los casos, no tiene la suficiente preparación para afrontar el reto y la dificultad de integrar en una clase numerosa y de corta duración, a alumnos con discapacidades sensoriales o mentales. Por supuesto que es casi imposible realizar este trabajo en el aula de música, pero sí puede incorporarse la música como un elemento terapéutico y reeducador en el ámbito de los distintos grupos de Educación Especial que se forman. Es aquí donde el maestro de música podría desempeñar un papel importante, tanto asesorando al maestro de Educación Especial sobre cómo usar la música, como en su intervención directa en sesiones de Musicoterapia para ayudar a resolver problemas específicos que presenten ciertos alumnos y mejorar su rendimiento escolar. Para ello sería necesario que conociera las posibilidades de la Musicoterapia y su aplicación en Educación Especial.

La Musicoterapia está relacionada de alguna manera con la educación musical, ya que utiliza algunos de los métodos de la educación musical activa, desde la perspectiva de provocar cambios en la conducta. Ello no obstante, la Musicoterapia está más cerca de la psicología que de la educación musical, a pesar de que pedagogos como Edgar Willems ya propugnaba en su libro Bases psicológicas de la educación musical los beneficios terapéuticos que ofrece la música asociada a la educación: fisiológicos, psicofisiológicos, sensomotrices, perceptuales, cognitivos, conductuales, musicales, emocionales, comunicativos, interpersonales y creativos. Otros pedagogos, además de Willems, han encarado la educación musical con este sentido terapéutico y de formación integral de la persona, por lo que han influido indirectamente en la difusión de la Musicoterapia.

Podríamos decir, de una manera esquemática, que los puntos de unión entre Musicoterapia y educación musical están en la metodología utilizada (activa, vivencial, participativa) y en la utilización de los mismos elementos musicales (sonido, ritmo, melodía) y medios sonoros (cuerpo, objetos, instrumentos). Las diferencias se encuentran en las metas a conseguir; mientras para la educación musical el objetivo final es la música en sí misma, su conocimiento y disfrute, en la Musicoterapia la música no es un fin sino un instrumento, un medio. Lo que cuenta en Musicoterapia es el proceso que sigue el alumno, lo que pone en juego mientras canta o toca; el resultado no importa tanto: lo que se pretende no es que llegue a afinar de forma precisa la canción que le enseñamos (aunque es deseable que lo haga), sino que valoramos aquello que siente y expresa cuando intenta cantar, el esfuerzo de atención, dicción y control (en función de la discapacidad) que realiza al usar su voz y la satisfacción que le produce compartir una actividad musical con el grupo.


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