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ANTECEDENTES Y DESCRIPCIÓN
DE LA MUSICOTERAPIA

El texto que sigue y que lleva el título de "ANTECEDENTES Y DESCRIPCIÓN DE LA MUSICOTERAPIA", es la reproducción de parte del artículo "ANÁLISIS TRANSACCIONAL Y MUSICOTERAPIA AUTORREALIZADORA, UNA ARMONIOSA INTEGRACIÓN", publicado en la Revista de Análisis Transaccional y Psicología Humanista, de AESPAT, nº 53, primer semestre 2005. Si te interesa todo el artículo, puedes pedírmelo por correo electrónico, más abajo.

TEXTO:
Si bien es cierto que las capacidades terapéuticas de la música eran bien conocidas por las civilizaciones antiguas (China, Egipto, Grecia...), que la usaban en contextos mágicos, míticos o médicos, no fue hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y a raíz del tratamiento con música a los heridos de guerra, cuando empezó a considerarse una ciencia y a expandirse por distintos países, en los que poco a poco se fueron creando asociaciones para el estudio y la práctica de la MT. Paralelamente, los profesionales empezaron a desarrollar investigaciones, cuyos resultados comenzaron a publicarse en forma de artículos, libros y métodos, creando así un sólido cuerpo de conocimiento que permite demostrar de manera empírica la eficacia de la música como herramienta terapéutica. Así y todo, estamos hablando de una Ciencia que tiene tan sólo unos 50 años, si consideramos sólo la era moderna, lo cual es muy poco tiempo para que sea comprendida y acreditada, tanto por el ciudadano de la calle como por las instituciones, que todavía desconfían de sus virtudes.
Para hacer una primera aproximación a la Musicoterapia (MT) empezaremos destruyendo algunos tópicos que circulan y que reducen en gran medida la credibilidad de su eficacia. A menudo, si preguntamos a alguien qué es la MT, nos responde que es un método de relajación que consiste en escuchar música clásica tumbado en el sofá de casa. Si seguimos recavando información, nos dirá que es posible adquirir unos discos de música (clásica, otra vez) especialmente seleccionada para entrar en un estado de calma y solucionar los problemas, salir de una depresión, animarse, etc. También se puede recurrir, añadirá, a cierto tipo de música Nueva Era, compuesta para superar situaciones y conflictos específicos, así como a los sonidos naturales del mar, los pájaros, etc., que pueden sanar. Con estas aseveraciones nos encontramos ante los primeros y muy difundidos conceptos erróneos sobre la MT, propiciados en parte por intereses comerciales de los productores de este tipo de grabaciones y mantenidos por una sociedad que busca recetas fáciles, cómodas y pasivas, en lugar de ponerse cada uno a trabajar activamente en el propio desarrollo, asumiendo la responsabilidad de iniciar una psicoterapia que le permita adquirir estrategias para resolver los problemas.
Para que una psicoterapia pueda ser considerada como tal ha de existir, al menos al principio, la figura del psicoterapeuta. Otra cosa es que al cabo de un cierto tiempo de trabajo, el cliente haya adquirido suficiente conocimiento sobre sí mismo y disponga de estrategias y recursos para lidiar él solo con sus conflictos. Por lo tanto, ponerse en casa un CD de música sin el acompañamiento de un profesional no se puede decir, de ninguna manera, que sea MT. También es cierto que todas las situaciones tienen distintos grados y que en nuestra vida cotidiana a veces nos automedicamos. En este sentido, el ejemplo citado de escuchar música podría compararse a tomarnos una aspirina cuando nos duele la cabeza... y poco más.
Otro tópico muy extendido, también, es el de creer en la existencia de fórmulas o recetas musicales que sirven para cualquiera. Es falso: no hay una música específica que sirva para curar la tristeza, la melancolía, la depresión o el estrés. Cada persona necesita una música distinta dependiendo de muchos factores como su estado de ánimo, sus preferencias musicales, sus experiencias, vivencias y recuerdos asociados a la música, y un largo etcétera. Una misma música puede producir efectos completamente diferentes, e incluso opuestos, en distintas personas o incluso en la misma persona en momentos diferentes de su vida.
Es muy frecuente, igualmente, la creencia de que para animar a alguien que está deprimido hay que hacerle escuchar música alegre e, inversamente, para calmar a unos alumnos hiperactivos debemos hacerles escuchar música lenta. Contrariamente a esta idea, la MT se rige por el principio homeopático del ISO según el cual cualquier intervención musical se debe corresponder al estado anímico y al ritmo vital del individuo, a fin de establecer una conexión directa con su emoción, en lugar de oponerse a ella. De esta forma se favorece el que la experimente con mayor consciencia y profundidad, un requisito previo para dejar que se vaya.
Otro error habitual es considerar que la MT sirve sólo (o básicamente) para relajarse, cuando sus aplicaciones son múltiples y variadas, entre las cuales la relajación es más bien un medio y no una finalidad. Tampoco es cierto que haya que escuchar música clásica o Nueva Era.
Porque, en realidad, ni siquiera es verdad que la MT consista en escuchar música. La audición pasiva o receptiva es un recurso poco usado, y que se reserva para enfermos terminales, pacientes en coma, procesos pre y post operatorios, anestesias y otras situaciones en las que el paciente no puede o no debe realizar movimientos o actividades musicales. En este caso, cuando el musicoterapeuta determina que es necesario o conveniente usar la música en audición pasiva, elige una que sea significativa para el cliente y que pueda vincularle con sus emociones, recuerdos, vivencias y necesidades. Tampoco se suele abandonar al cliente a su suerte mientras dura la audición. Si la música está grabada, el musicoterapeuta puede acompañarle dirigiéndole en una visualización, dándole instrucciones y sugerencias sobre aspectos en los que pueda centrarse. Y aún más eficaz, aunque todavía en el ámbito de la MT receptiva, es que sea el propio musicoterapeuta quien cree la música en el momento, ya sea improvisada vocal o instrumentalmente en función del estado de ánimo del cliente, o ya sea tocando o cantando alguna melodía que sea representativa para él.
Con esto llegamos a la línea de trabajo en el que se inscribe mi método, la MT activa, en el cual el cliente se implica de forma global a través del movimiento, el ritmo, el canto y la ejecución musical con instrumentos sencillos, básicamente de percusión. Dentro de la MT activa se puede usar música conocida que el cliente interpreta o reproduce en forma de ritmos o canciones, o podemos estimular su inventiva invitándole a improvisar y permitiéndole así expresar sus sentimientos del momento.
El artículo está subdividido en:
- Presentación y objetivos de la ponencia.
- Antecedentes y descripción de la Musicoterapia - MT (que es la parte reproducida).
- Bases científicas de la MT.
- Métodos, corrientes y aplicaciones de la MT.
- Musicoterapia Autorrealizadora - MTA, un método personal.
- Incorporaciones del Análisis Transaccional a la MTA.
- Resultados y Conclusiones.

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